Pertenecer al circulo de los estudiantes foráneos de la UMAD, significa dejar el hogar, la familia y los amigos. Sin embargo, para Regina Rocha, estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia en la Universidad Madero (UMAD), ese cambio representó una oportunidad para crecer, adaptarse y construir un nuevo comienzo lejos de Pachuca, Hidalgo, su ciudad natal.
Regina llegó a Puebla en 2022, luego de iniciar sus estudios en línea durante la pandemia. Con apenas 19 años, llegó el momento de mudarse, para continuar su carrera de manera presencial. “Empecé la carrera en 2021, cuando todo era virtual. En el siguiente semestre me vine a vivir a Puebla, y desde entonces ya son cuatro años fuera de casa”, relató.

estudiantes foráneos: Comenzar desde cero
Adaptarse a una nueva ciudad nuna es sencillo, y para Regina, no fue la excepción. La distancia familiar y el proceso de crear nuevas amistades marcaron sus primeros meses. “Lo más difícil fue alejarme de mis papás y de mi hermano. También el hacer nuevos amigos, porque siento que en Puebla los círculos son más cerrados y cuesta un poco que te incluyan”, compartió.
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A pesar de los retos, Regina logró acostumbrarse a vivir sola y a encontrar su propio ritmo. “Con el tiempo aprendí a disfrutar los momentos de independencia, aunque sí me costó al principio. Creo que cada foráneo pasa por eso”, añadió.
Cuando Puebla se volvió hogar
Como muchos estudiantes foráneos, Regina necesitó tiempo para sentirse parte del entorno. “Yo creo que después de un año ya me sentía más estable, más segura. En ese momento me di cuenta de que quería quedarme aquí. Vi que en Puebla había más oportunidades relacionadas con mi carrera y decidí no regresar”, expresó con una sonrisa.
Aunque reconoce que el hogar siempre será el lugar donde está su familia, hoy se siente identificada con la ciudad que la recibió. “Puebla me ha enseñado muchas cosas. Ya la siento como una segunda casa”, afirmó.
Motivos que impulsan perteneciendo estudiantes foráneos
Actualmente, Regina está por concluir su carrera y asegura que su principal motivación es cumplir con las metas que se propuso al salir de casa. “Mi familia ha hecho un gran esfuerzo para que pueda estudiar aquí. Me queda solo un semestre y quiero terminar bien para retribuirles todo lo que me han apoyado”, añadió.
Además, el entorno académico le ha permitido desarrollar su experiencia profesional gracias al modelo educativo de la UMAD. “Entré en el nuevo plan de estudios, el Training Model, con tres prácticas profesionales. Eso me ayudó a tener más herramientas y saber qué área de la mercadotecnia me gusta. Creo que sí hay oportunidades, pero también depende de uno buscarlas”, reflexionó.
Mirando hacia el futuro
Aunque aún no termina su licenciatura, Regina ya tiene claro su objetivo, que es establecerse en Puebla y continuar su desarrollo profesional. “Espero poder quedarme aquí. Me gustaría trabajar en una empresa grande y seguir aprendiendo. Siento que Puebla me puede dar eso”, aseguró convencida.
Regina Rocha representa a cientos de estudiantes foráneos que han encontrado en Puebla una nueva etapa de vida. Su historia refleja la de muchos jóvenes que dejan atrás su hogar, su familia y su zona de confort para construir su propio camino. En su caso, la distancia no fue un obstáculo, sino una motivación para superarse. Aprendió a transformar la nostalgia en disciplina y el cambio en una oportunidad para descubrir nuevas versiones de sí misma.












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